¿Quién no se dejó tentar a la hora de abrir una cuenta en MySpace o Hi5 cuando eran las redes de moda? ¿Cuánto tiempo le dedicamos a pensar en contenidos (o por lo menos intentarlo) que reflejaran esa nueva y atractiva versión digital de nosotros mismos? ¿Imaginamos acaso que lo que empezó como una distracción en los tiempos libres se convertiría en parte fundamental de nuestros días, e incluso, en una opción de negocio?

Publicado en Marketing digital
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