Historias y personas: somos del mismo material

El artículo de Sarita

Los seres humanos estamos hechos de historias y las historias están hechas de seres humanos… sin duda somos del mismo material. Por eso hoy vamos a hablar de las personas en las historias. ¡Porque además, existimos, en la medida en que habitamos una historia para contar! 

Desde niños nos enseñaron que los elementos de la comunicación son emisor, canal, receptor, código y mensaje; y que los momentos del cuento son: inicio, nudo y desenlace. Pero, pocas veces, de hecho muy pocas veces se hace énfasis en el personaje; en ese que habita la historia, que transita la trama y que sin duda hace posible las lágrimas, las sonrisas y la piel que se eriza.

No hay historias sin personajes; si no los tenemos, nos quedamos en descripciones, en ideas. Históricamente nos han dicho que el conflicto es el punto de inflexión de cualquier historia. Eso no lo voy a discutir, pero lo que sí quiero aportar a la conversación es que no tienen lugar buenos puntos de inflexión sin buenos personajes, bien estructurados, y que saben interactuar con su entorno para crear la magia que habita en las historias.  

Teniendo en cuenta que el tema que nos convoca en esta columna semanal son las historias y que hoy el énfasis es precisamente en quienes las hacen posible… ¡No se diga más! hablemos de storytelling, marcas y personajes. 

De carne y hueso… 

Con el objetivo de lograr una conexión con la historia, es crucial que la audiencia se sienta identificada con los personajes, sobre todo con el protagonista o los protagonistas y la trama que están transitando. Generar identidad, relación de par, empatía con el personaje es hacer que el público objetivo vista la ropa de la marca, cree lazos emocionales y a futuro se construya una relación de fidelidad. El sueño hecho realidad, ¿no?

¿Cómo se logra esto entonces? Para contar buenas historias hay que saber hablarle al público y claro está, para lograr esto hay que conocer al público. Los personajes son el resultado de una ecuación en la que se suman preguntas en positivo y en negativo, logrando dibujar detalladamente los amores y odios, los sueños y frustraciones, los caminos y abismos que orbitan a nuestros objetivos para que el personaje los encarne, los personifique y logre mirar a los ojos con vehemencia para decirle a quien lo observa, lee o escucha: ¡ey, somos del mismo material!

La empatía, esa palabra tan repetida durante la pandemia, es la magia que habita en los personajes y que camina en sus historias. Esa capacidad de vender una historia particular como la generalidad de muchos es donde tenemos que trabajar, hacer que nuestro futuro cliente diga “ni que me conocieran tanto, lograron describir mi vida… Ese señor está viviendo lo que yo necesito…

La humanidad dada por sentimientos, por lenguaje, o por la condición de carne y hueso, es la gran generadora de tracción hacia la venta. ¡Esa posibilidad de sentirnos iguales es la aspiración ideal de quienes hoy nos consumen! 

Sin personaje no hay historia… 

Las historias se construyen a partir de personajes que transitan por el relato. En otras palabras, si no hay personajes, no hay historias para contar. 

¿Cuántos personajes se necesitan para contar una historia? La teoría habla de que por lo menos debe existir un personaje para que exista la historia y también habla de que hay tres tipos: el protagonista, el antagonista y los secundarios. ¡Lo importante es que para hablarle al público, en su lenguaje y de lo que le importa, tengamos claros los prototipos, las necesidades narrativas y las personas que pueden lograr ese cometido! 

¿Ustedes recuerdan una película Extraordinario (Wonder)? Pues bien, ahí podemos entender la multiplicidad de protagonistas y una misma historia contada para públicos diferentes. Cada quien le habló a un miembro de la familia del público objetivo y consiguió cautivar con perspectivas muy diferentes de la historia.

Bueno… si estamos en sintonía, eso mismo, esa misma realidad narrativa que cautiva, enamora y convence es la que tenemos que lograr con nuestras historias de marca. Personajes referentes, diferentes y que conecten. 

¿Qué deben de tener entonces los personajes que se crean en una historia de marca? La capacidad de actuar y de tomar decisiones por su cuenta. Además, los personajes deben tener la capacidad de transformar su entorno y lo que en él sucede. Tienen la potestad de transformar la trama a partir de sus acciones, TIENEN LA CAPACIDAD DE HACER, DE CONECTAR Y DE INSPIRAR.

Ya para despedirme quiero dejar una claridad: antes de contar una historia de la marca, creemos una historia de los personajes que encarnan, crearon, hacen posible, tienen relación o se parecen a la marca. LA HISTORIA con H mayúscula se construye con las historias con h minúscula, esas de personas sumadas a otras personas. No son las marcas las protagonistas, son los humanos que las habitan. No lo olvidemos.